EL MAESTRO

La palabra maestro encierra en su significado algo que va mucho más allá de lo que pueda ser un instructor, entrenador o profesor, inmensamente más que tener el título de Maestro-Entrenador. Comúnmente se le llama así al instructor con mayor dominio de las técnicas y tácticas de artes marciales, además de tener un testimonio de vida respecto a la aplicación de la filosofía oriental en su vida. En la puesta en practica, no se trata sólo de transmitir unos conocimientos técnicos, sino demostrar ser un ejemplo. Su manera de ser, estar y comportarse en la vida con una ética profesional y humana, siempre desde la humildad.
Y es que, “se puede engañar a unos pocos por un tiempo pero no a todos todo el tiempo”. Los hay que presumen de títulos o altos grados en Artes Marciales, pero al final los alumnos mismos se darán cuenta de la realidad. Los que engañan son los primeros en saber su falsedad. “En los tiempos que corren hay muchos instructores y pocos maestros”. 

El maestro es importante para cada alumno de modo individual y personalizado. Se cuida en ser siempre correcto para que ambos estén en el Do de la superación física y mental. Influye en la actitud ante la vida del alumno, que trata de asemejarse al maestro siguiendo sus pasos. Es por ello una tarea de Maestros enseñar a vivir.
“El alumno puede perder de vista a su maestro, pero no olvidarlo”
Basado en un artículo de Pedro Rodríguez Dabauza , publicado en la revista Cinturón Negro, Marzo 2000.

ERNESTO BARBA BONILLA

Ernesto nació en Madrid en el año 1963. Y ya desde pequeño fue un enamorado de las artes marciales. Aunque empieza de manera autodidacta, pronto se vio en la necesidad de elegir entre seguir estudiando o formarse en las artes marciales del Taekwondo. Así, comienza a ser instruido por Cho y Sik en el Gimnasio Kimicho.
Comienza su carrera como instructor con apenas 20 años, en 1983. Adquiriendo los títulos de monitor en el 87, arbitro interregional en el 89 y entrenador regional en el 91, por la Federación Española de Taekwondo. Durante este tiempo, estuvo trabajando en los gimnasios madrileños Arashi (Barrio del Pilar), L´ecole (Majadahonda) y Randori (Usera); hasta que se va a Canarias como delegado de la Organización Española de Artes Marciales, donde estuvo 5 años.
A su vuelta en 2001, adquiere los títulos de 5º DAN en Taekwondo y 2º DAN en Kick Boxing por la OEAM, y monta un gimnasio propio, donde consiguió reflejar su personalidad: El gimnasio KISUL (Las Rozas). Las reglas del propio gimnasio las basó en la lista de principios morales del Bushido (véanse abajo), los cuales aplicó hasta el final de sus días a rajatabla.
2001 2003/4.
Al cerrar se ve forzado a trabajar como barrendero, pero se traslada también como instructor de Taekwondo y Kick Boxing al Sol Fitness (Majadahonda), donde estuvo 10 años.
Los que le conocieron saben que era una persona que se cuidaba mucho, física y mentalmente, y con una dieta ejemplar y un descanso adecuado, pero aún con todo, contrajo cáncer. Dejó su trabajo como barrendero y se dedicó exclusivamente a enseñar Boxeo y Kick Boxing, y a aprender Tai Chi.
Sin duda, este último periodo ha sido digno de admiración, y propio de un gran maestro: no solo no perdió sus ganas de seguir entrenando, sino que siguió interesado en seguir aprendiendo hasta el final.
Corría, nadaba, hacía yoga y Tai Chi, meditaba y entrenada Taekwondo, Boxeo y Kick Boxing. Fue ejemplo para todos sus alumnos teniendo un trato siempre desde el respeto, con benevolencia y sinceridad. Siempre desde la humildad.
Y, a pesar incluso de haber tenido varios encontronazos y tracciones con alumnos, él siguió su camino con determinación y rectitud. Pasó un último año de vuelta en el L´ecole, hasta que al final se vio imposibilitado y tras 30 años de experiencia, cedió sus clases a Juan Avellano, que comenzaría ya en el Fitness Plaza (Majadahonda), donde actualmente entrena el Club Kisul.
Le recordamos por su sonrisa y buen humor, por su generosidad, sus ganas por vivir y seguir aprendiendo, por todo lo que nos ha enseñado.
“Maestro y amigo como pocos”

El Maestro

SUS MAESTROS

El Taekwon-Do I. T. F. Fue introducido en España lo por el Maestro Coreano Yoo Hoon Cho, tras su llegada en Junio de 1965. Por aquel entonces no se denominaba Taekwon-Do, sino que se conocía bajo el nombre de Defensa Personal Coreana. Es a partir de 1968, que empieza a introducirse en Madrid por medio de los Maestros KIM y CHO, en el histórico gimnasio KIMICHO, siendo así los pioneros en el país. Hablamos de Taekwon-Do I.T.F. porque el Taekwon-Do W.T.F. empezó su andadura en el año 1973 en Corea del Sur, llegando a España en 1978. En la parte inferior de la foto, tenemos a los maestros Yoo Hoon Cho, Kim Jae Won y Sik, en el Gimnasio Central Kimicho.

EL BUSHIDO

El BUSHIDO, en esencia, se compone de los siguientes principios morales:
EL HONOR: Comportarse siempre de manera digna, honesta y respetuosa. El honor era la más alta estima que el samurái tenía en sí mismo, hasta el punto de perderlo, le llevaba de inmediato a la muerte.
LA RECTITUD: Consiste en hacer lo que se debe, o lo que es justo, cueste lo que cueste, en el cumplimiento de los deberes y obligaciones.
EL CORAJE: Para enfrentarse a las dificultades con lucidez, serenidad y valor, por encima de todos los miedos o temores, e incluso desafiando la muerte.
LA BONDAD: Tratar a todos de manera comprensiva, tolerante y amable. Saber perdonar y ayudar a quien lo necesita.
LA CORTESÍA: Comportarse en todas partes y con todas las personas de manera cortés y respetuosa. Obrar con sinceridad y sin falsedades.
LA LEALTAD: Ser fiel a los compromisos adquiridos y a las personas que confían en nosotros. Permanecer junto a los que comparten nuestras ideas, creencias y objetivos.
EL RESPETO: A las personas, los animales, los lugares, los objetos, las cosas, tratando a todos con la máxima consideración y respeto.
LA SINCERIDAD: Ser auténtico en palabras y obras. Decir siempre la verdad. No actuar con cinismo o engaño.
LA MODESTIA: Comportarse sin vanidad ni orgullo, y sin creerse superior ni inferior a los demás. Aunque estemos satisfechos de nosotros y nuestras cosas, no hace falta presumir de ello.
EL DOMINIO DE SI MISMO: Saber controlar los pensamientos, las emociones, las palabras y los actos, para que siempre sean acordes con los principios morales más nobles.
EL DESPEGO: Vivir sin atarse a las cosas, sin ser dependiente de nada que pueda coaccionar un comportamiento digno, y sin ser esclavo del egoísmo o la ambición.
LA BENEVOLENCIA: Tratar a todos con afecto y amistad, para que las relaciones con los demás sean cordiales y fundadas en la mutua confianza y ayuda.